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Limpiar contactos dorados

Cómo limpiar los contactos dorados de la tarjeta SIM sin dañarlos

Cómo limpiar los contactos dorados de la tarjeta SIM sin dañarlos

Los contactos dorados de una SIM son la única zona por la que el móvil habla con la tarjeta. Suelen ser seis u ocho según la tarjeta, chapados en oro, y debajo va el chip. Cuando se ensucian, el móvil empieza a hacer cosas raras: pierde señal a ratos, pide el PIN sin motivo, da el aviso de «SIM no válida» al mover el teléfono, o directamente deja de ver la tarjeta. Antes de pensar que la SIM está estropeada, muchas veces basta con pasarle algo por los contactos. Esto afecta igual a una SIM suelta y a una que viaje dentro de un adaptador.

El problema es que esa capa dorada es finísima. Si frotas con fuerza, si usas un abrasivo o si te pasas con un disolvente agresivo, se desgasta y aparece el níquel debajo, que oxida mucho antes. A partir de ahí la tarjeta falla cada vez más y ya no hay vuelta atrás. Por eso el método importa.

Qué suele haber en los contactos

Normalmente no es suciedad gorda, es una mezcla de tres cosas: grasa de los dedos (si has tocado la zona dorada al meter la tarjeta), polvo que entra por la ranura de la bandeja, y una pátina oscura de óxido muy leve. En móviles con bandeja doble, como muchos Samsung Galaxy, la ranura es más ancha y entra más polvo. En móviles que han estado en zonas húmedas o cerca del mar también aparecen puntos verdosos: eso ya es corrosión bajo la capa dorada, y suele significar que la chapa tiene algún poro.

Si has sacado la tarjeta de un móvil que se mojó, no la limpies con prisa: primero sécala del todo. Un chip metido en una bandeja húmeda y vuelto a conectar hace cortocircuitos pequeños que acaban con los contactos. Si no la vas a usar en meses, mejor guárdala bien seca y aparte.

Lo que necesitas

  • Alcohol isopropílico de pureza alta (el típico de electrónica). El de farmacia lleva agua y a veces aditivos que dejan rastro.
  • Un bastoncillo de algodón, o mejor, uno de esos de punta de espuma que no sueltan pelusa.
  • Un paño de microfibra limpio, de los de gafas.
  • Una goma de borrar blanda, blanca, limpia (opcional, solo para casos tercos).
  • Luz buena y una superficie clara donde no se pierda la tarjeta si se te resbala.

Lo que no debes usar: lejía, acetona, quitaesmalte, limpiacristales con amoníaco, bicarbonato, pasta de dientes, estropajo, lima de uñas, papel de lija por fino que sea, ni «limpiacontactos» en espray pensados para enchufes grandes. Esos productos pueden dañar el plástico de la tarjeta, rayar la chapa o dejar residuos.

Paso a paso

Apaga el móvil antes de sacar la tarjeta. No es imprescindible en todos los modelos, pero evita que el sistema marque la SIM como no válida al reinsertarla y te pida reiniciar varias veces. Si no sabes cómo sacar la bandeja porque no tienes el clip a mano, en la guía sobre cómo sacar la bandeja SIM sin el clip hay varias formas que funcionan sin forzar el agujero.

Saca la tarjeta de la bandeja cogiéndola por los bordes, nunca por la zona dorada. La grasa de los dedos vuelve a ensuciar lo que acabas de limpiar. Las SIM de prepago para viajar vienen limpias de origen y conviene estrenarlas igual, por los bordes.

Moja la punta del bastoncillo en alcohol isopropílico. Que esté húmedo, no empapado: si gotea, el líquido se cuela entre el chip y el plástico y tarda en secarse. Pasa el bastoncillo por los contactos siempre en la misma dirección, con poca presión, como si acariciaras. No hagas círculos ni frotes adelante y atrás con fuerza: los movimientos repetidos en zigzag son los que acaban desgastando la chapa.

Si ves que el algodón sale gris o marrón, cambia a una zona limpia del bastoncillo y repite. Dos o tres pasadas suelen bastar. Después, seca con el paño de microfibra, otra vez en una sola dirección.

Mira la tarjeta al trasluz. El dorado tiene que verse uniforme, brillante y sin manchas oscuras. Si quedan puntos oscuros muy localizados, pasa de nuevo el bastoncillo con un pelín más de alcohol sobre esa zona concreta.

El truco de la goma de borrar

Cuando el alcohol no termina de quitar una capa oscura de óxido suele funcionar una goma blanca blanda. La frotas muy suavemente sobre los contactos, un par de pasadas, y notas cómo arrastra la pátina. Después, obligatorio: pasar el bastoncillo con alcohol otra vez, porque la goma suelta pequeños restos de caucho que son aislantes. Si los dejas, la SIM hace peor contacto que antes.

Este método vale para una SIM, pero no te pases de veces. La goma raspa, poco, pero raspa.

La bandeja también cuenta

De nada sirve dejar la SIM impecable si la bandeja o los pines del móvil están sucios. Si al mover el teléfono se pierde señal, mira la bandeja: a veces tiene restos de pelusa, arena o un pelo. Se limpia con el mismo bastoncillo con alcohol y se seca bien antes de volver a meterla. Si la bandeja está deformada o le falta algún saliente de plástico, la tarjeta baila dentro y por mucho que la limpies el problema vuelve; en la sección de bandejas y adaptadores puedes ver cómo son las bandejas de recambio por modelo.

Los pines del lector del móvil (los muelles dorados que hay dentro del hueco de la bandeja) son más delicados todavía: no los toques con el bastoncillo mojado, porque el alcohol llega al conector por capilaridad. Si crees que ahí hay suciedad, lo prudente es soplar con una pera de aire (no con la boca, que lleva humedad) y nada más. Si además la bandeja entra torcida y no cierra bien, el fallo viene por ahí y no por los contactos.

Cuándo limpiar no sirve

Hay señales que indican que la tarjeta ya no tiene arreglo por fuera:

  • Los contactos tienen zonas mate con color cobrizo o grisáceo que no se van: la chapa de oro está consumida.
  • Hay puntos verdes o azulados: corrosión bajo la capa dorada.
  • El chip tiene una grieta, aunque sea un pelo.
  • La tarjeta se ha doblado alguna vez: las pistas internas se rompen y no se ven.

En esos casos, limpiar no cambia nada. Lo que toca es pedir un duplicado al operador. Si el problema aparece solo con una tarjeta concreta y las demás funcionan en el mismo móvil, es la SIM; si varias tarjetas dan fallo en ese móvil pero funcionan en otros, el lector del teléfono. Para distinguirlo con calma hay una guía sobre por qué el móvil no detecta la SIM y qué revisar.

Si lo que se ha roto no es la SIM sino la propia bandeja, en Xiaomi conviene medirla antes de pedir un recambio porque hay varios formatos muy parecidos.

Un apunte sobre adaptadores

Si usas una nano SIM dentro de un adaptador a micro o mini, los contactos sufren más: cada vez que metes y sacas el conjunto rozan contra el marco del adaptador. Mira de vez en cuando que no haya restos de plástico pegados al dorado, y que el adaptador no esté deformado. Un adaptador vencido raspa la SIM cada vez que se mueve. En la página sobre cómo usar un adaptador sin que se quede atascado está explicado el detalle.

Para que no vuelva a pasar

La SIM se ensucia por tres motivos: la toqueteas por el chip, la bandeja no cierra bien y entra polvo, o la tarjeta vive dentro de un adaptador que ya no agarra. Cogerla por los bordes, revisar la bandeja cada vez que la sacas y cambiar los adaptadores cuando se abren basta para que un chip aguante años sin dar guerra. Y si el móvil es de los que llevan dos ranuras o una ranura compartida con la microSD, conviene saber de qué tipo es antes de andar sacando y metiendo tarjetas: lo cuenta la guía sobre dual SIM física o híbrida.

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